
El absceso periodontal es una de las urgencias más frecuentes en la práctica odontológica diaria. Se define como una inflamación purulenta localizada en los tejidos gingivales y de soporte del diente, caracterizada por una destrucción rápida del ligamento periodontal y del hueso alveolar.
A diferencia de los procesos crónicos, el absceso periodontal requiere una intervención inmediata para aliviar el dolor del paciente y evitar la pérdida irreversible de la pieza dentaria.
Diagnóstico Diferencial: ¿Periodontal o Periapical?
Uno de los errores clínicos más comunes es confundir un absceso periodontal con uno de origen pulpar (periapical). La clave está en las pruebas de vitalidad:
Absceso Periodontal: El diente suele presentar vitalidad positiva. El dolor es más localizado, asociado a una bolsa periodontal profunda previa o a un cuerpo extraño impactado.
Absceso Periapical: El diente presenta vitalidad negativa (necrosis). El dolor es sordo, profundo y a menudo asociado a una caries extensa o restauración profunda.
Etiología y Factores Desencadenantes
El absceso no aparece por azar; suele estar relacionado con:
Exacerbación de una periodontitis preexistente: Cierre del margen gingival que impide el drenaje de una bolsa profunda.
Factores iatrogénicos: Empuje de cálculo hacia el interior del tejido durante un raspado o presencia de restos de cemento subgingival (especialmente en implantes).
Cuerpos extraños: Impactación de restos de comida, hilos de seda dental o palillos.
Protocolo de Tratamiento Clínico
El manejo debe ser escalonado para asegurar la resolución de la fase aguda:
Drenaje y Desbridamiento: Es el paso crítico. Se debe realizar el drenaje a través de la bolsa periodontal mediante un curetaje cuidadoso o, si no es posible, mediante una incisión externa en el punto de máxima fluctuación.
Irrigación Local: Limpieza profusa de la zona con clorhexidina al 0,12% o suero fisiológico para eliminar el exudado purulento.
Ajuste Oclusal: En casos de extrusión dental por la inflamación, un leve alivio oclusal reduce significativamente el trauma y el dolor del paciente.
¿Cuándo prescribir antibióticos?
No todos los abscesos requieren antibioterapia sistémica. Está indicada únicamente cuando:
- Existe afectación del estado general (fiebre, malestar).
- Hay presencia de linfadenopatías regionales.
- La infección se ha diseminado (celulitis).
Nota Clínica: El uso indiscriminado de antibióticos sin realizar el drenaje mecánico es un error terapéutico que solo enmascara el cuadro clínico sin resolver la causa.
Conclusión y Mantenimiento
Una vez resuelta la fase aguda, es obligatorio realizar un reevaluación periodontal completa a las 4 semanas. Un absceso periodontal es siempre una señal de alerta sobre la estabilidad del soporte dentario del paciente.
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