Las patologías dentarias más frecuentes y cómo diferenciarlas

El diagnóstico preciso de las lesiones en la estructura dental representa uno de los pilares fundamentales de la práctica odontológica diaria. En la clínica actual, nos encontramos de forma recurrente con pérdidas de tejido duro que responden a etiologías muy diversas. Confundir una lesión cariosa con una pérdida de sustancia de origen no bacteriano —o no saber diferenciar entre los distintos tipos de lesiones no cariosas— puede conducir a tratamientos restauradores innecesarios, al fracaso del material de restauración o a la falta de eliminación de la causa subyacente.

Un diagnóstico diferencial riguroso no solo guía la elección de la técnica restauradora adecuada, sino que permite implementar estrategias preventivas y interceptivas eficaces adaptadas a cada paciente.

Caries dental: El proceso destructivo de origen bacteriano

La caries dental es una enfermedad dinámica, multifactorial y mediada por la placa bacteriana (biofilm) que desencadena la desmineralización de los tejidos duros del diente (esmalte, dentina y cemento) como resultado del metabolismo de los carbohidratos de la dieta.

Criterios clave para su identificación:

  • Localización: Predilecta en zonas de retención de placa, como fosas y fisuras oclusales, puntos de contacto interproximales, margen gingival y cavidades de clase V en raíces expuestas.
  • Aspecto visual: Desde manchas blancas opacas (lesión incipiente) hasta cavitaciones con decoloración parda o negruzca. La pérdida de translucidez del esmalte adyacente es un signo indicativo clave.
  • Textura y sondaje: La dentina afectada por caries activa presenta una consistencia blanda, reblandecida o lechosa al tacto clínico.
  • Confirmación radiográfica: Muestra áreas radiolúcidas nítidas en las zonas afectadas, esenciales para detectar caries interproximales (clase II) u oclusales subclínicas.

Lesiones No Cariosas (LNCE): Formas de presentación y diagnóstico diferencial

Las lesiones cervicales no cariosas y los desgastes dentales extensos responden a causas mecánicas, químicas o biomecánicas. A menudo se presentan de forma combinada, pero es vital reconocer su componente primario:

1. Atrición

  • Etiología: Pérdida de tejido dental causada por la fricción directa diente contra diente durante la masticación o por parafunciones (bruxismo).
  • Características: Afecta a las caras oclusales y bordes incisales, así como a los puntos de contacto interproximales. Presenta facetas de desgaste planas, nítidas y brillantes que encajan perfectamente con los dientes antagonistas.

2. Abrasión

  • Etiología: Desgaste patológico de la estructura dentaria causado por procesos mecánicos anormales y repetitivos con objetos externos (técnica de cepillado traumática, uso de pastas altamente abrasivas, hábitos como morder bolígrafos o sujetar agujas).
  • Características: Afecta predominantemente al tercio cervical en la cara vestibular de caninos y premolares. Las lesiones suelen ser más anchas que profundas, con una superficie dura, pulida y contornos bien definidos.

3. Erosión (o Corrosión)

  • Etiología: Degradación química de la superficie dental por la acción sostenida de ácidos de origen no bacteriano. Puede ser extrínseca (dieta rica en cítricos, refrescos, bebidas isotónicas) o intrínseca (reflujo gastroesofágico, bulimia, vómitos recurrentes).
  • Características: Áreas redondeadas, lisas y sedosas, con pérdida de la anatomía superficial (pérdida de rodetes o cúspides). En caras oclusales es frecuente observar el «ahuecado» o cupping de las cúspides, dejando restauraciones previas «sobresalientes» en relieve respecto al diente.

4. Abfracción

  • Etiología: Pérdida de tejido duro cervical causada por fuerzas oclusales excéntricas o sobrecargas biomecánicas que producen la microdeflexión del diente en la región cervical, generando microfracturas en el esmalte y la dentina.
  • Características: Típicamente presenta una forma de cuña profunda o ángulo agudo en la región cervical, a menudo en un solo diente o en dientes sometidos a trauma oclusal agudo.

Conclusiones y manejo clínico

Identificar con exactitud la etiología subyacente es el paso imprescindible antes de emprender cualquier tratamiento:

  1. Tratamiento etiológico previo: De nada sirve restaurar una abfracción o una abrasión cervical si no se corrige la técnica de cepillado, no se trata el bruxismo mediante una férula de descarga o no se deriva al especialista médico un problema de reflujo gastroesofágico.
  2. Selección del material restaurador: En caries se busca el sellado marginal y la remoción del tejido infectado; en lesiones no cariosas cervicales se requieren materiales con un módulo de elasticidad adecuado (como composites fluidos o ionómeros de vidrio) que soporten la flexión dentaria.
  3. Enfoque conservador: Promover el diagnóstico precoz permite controlar los factores de riesgo y aplicar terapias remineralizantes o de sellado antes de que la pérdida de tejido requiera intervenciones invasivas.

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